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10/05/2005 - Colaborador

La experiencia de un blogero ciego La experiencia de un blogero ciego

Carlos López-Tapia Cabrero

El autor

Mi nombre es Carlos López-tapia, tengo 50 años, soy ciego desde los 27 y periodista desde los 23. Entreno a postgraduados en radio dentro del Master de Periodismo de “el País” en colaboración con la Universidad autónoma de Madrid. También dirijo “Lo que Yo Te diga”, una pequeña productora integrada por periodistas y documentalistas, dedicada desde hace varios años a contenidos cinematográficos para distintos medios, mayoritariamente relacionados con el grupo Prisa, editores del diario “el país”, propietarios de Cadena SER y accionistas mayoritarios de Canal + España.


Las circunstancias

En el otoño de 2003 un exalumno y hoy colega, Jesús Balbuena, y el director de Diariored.com, Eduardo Pedreño Bernal, me “acorralaron” en mi Redacción y me quisieron demostrar que era posible que un ciego manejara un blog, una versión sencilla de página electrónica que había comenzado a desarrollarse pocos años antes con mucho éxito.

Poco más de un año después el blog www.loqueyotediga.net ha superado los dos millones de páginas vistas, es visitada por más de 20.000 personas y aloja una comunidad de más de 300 “foreros” aficionados al cine y su mundo.

Los descubrimientos

El camino ha tenido muchos contratiempos, disminuidos por los muchos apoyos con los que he tenido la suerte de contar, desde algunos de mis colegas en “Lo que Yo Te diga” hasta mi entrenador Eduardo y su compañera Ana Bella. He aprendido varias cosas de interés y la Asociación de Usuarios de Internet, AUI, me pidió que las expusiera en su reunión anual MUNDO INTERNET de 2005. Esto es un resumen de mis conclusiones.

INTERNET se ha desarrollado de la misma forma que las viejas agrupaciones profesionales desde que el hombre fue capaz de escribir su historia, es decir, empleando un lenguaje excluyente para la gente común. Los términos y conceptos nuevos sólo son entendidos con rapidez por un grupo muy reducido de personas que, como los antiguos masones constructores de iglesias,”disfrutan” manejando claves que los hacen sentirse miembros de un club exclusivo.

El resultado es que el primer medio de comunicación de masas real, es un muro que exige mucho entrenamiento para poder ser saltado. Como consecuencia una mayoría de las personas con poder en el mundo empresarial renuncian a su comprensión aunque acepten que es un movimiento imparable, pero no perciben, con razón, que vaya a difundirse con la velocidad prevista y anunciada por los gurus de La Red. Esta ruptura generacional es más grave en países como España donde las autoridades públicas se han movido a menudo con esquemas burocráticos muy conservadores, pero comprensibles para los que los utilizan.

En este entorno comencé a experimentar con mi condición de ciego a cuestas y pronto me sentí como una mosca atrapada en un vehículo. Percibes que el mundo al otro lado del cristal está lleno de posibilidades, pero que un muro invisible te separa de él.

ONCE, una de las mejores organizaciones sociales españolas, no tiene recursos ni capacidad para atender con rapidez y eficacia a los ciegos y deficientes visuales de todo tipo interesados en acceder a La Red.

El mundo laboral de los ciegos y los deficientes visuales españoles, para quien no lo sepa, está constituido por tres tipos de personas:

  1. Los vendedores de la lotería que sirve como medio de financiación a todo el sistema. Constituye el grupo más numeroso y el más conocido para los ciudadanos.
  2. Los trabajadores de ONCE que no venden cupones sino que dirigen y organizan administrativamente las actividades de la organización. Un grupo también numeroso que ha ido creciendo acorde con la ampliación de los servicios que presta, formado por ejecutivos, administrativos y profesionales especializados en diferentes campos que se integran laboralmente en ONCE.
  3. Los ciegos que trabajamos fuera del sistema laboral de ONCE, que cuentan con distintos grados de apoyo por su condición de afiliados, así como del uso de diversas instalaciones. Es un grupo muy reducido y al mismo tiempo el más valorado públicamente por su cualidad de ejemplo social de superación. Pequeños empresarios, docentes y profesionales liberales en su mayoría.

Este último grupo, al que pertenezco, es el que por necesidad laboral percibe con mayor claridad la enorme brecha abierta por INTERNET, al vivir en un territorio de videntes donde se asiste al uso de las posibilidades casi diarias que va ofreciendo La Red... sin poder incorporarse a ellas o teniendo que dedicar un esfuerzo extraordinario a superar barreras de inaccesibilidad... que con mucha frecuencia son insuperables.

Se ha convertido en clásica la consulta a los más “sabios” del territorio tiflotécnico (del griego tiflo que significa ciego) de ONCE cuya respuesta varía entre el “no es accesible”, “no sabemos nada de ese producto” o “no compensa porque hay pocos ciegos interesados o que lo necesiten”.

Un alto ejecutivo de esta organización me confesó personalmente hace algún tiempo dos cosas: que la ONCE debía apuntarse como gran fracaso la incorporación a INTERNET, y que negaría públicamente habérmelo dicho. Si la primera declaración es reveladora, todavía lo es más la segunda. Es un fracaso cierto, pero no exclusivo de la organización española de los ciegos.

INTERNET exige el mismo nivel de esfuerzo en aprendizaje que un idioma ajeno. Su principal freno es que algo que aspira a unir el mundo se base en un lenguaje reservado y con muy pocos recursos para su enseñanza, pero es la primera de las conclusiones a las que llegué como ciego que pretendía incorporarse a La Red. El esfuerzo necesario para el aprendizaje es importante para cualquiera, pero la condición de ciego aporta algunas dificultades más. El primer problema fue el aprendizaje de las herramientas. Para ello no podía contar ni con ONCE, ni con ningún organismo de la Administración europea, nacional, autonómica ni local.

A eso hay que añadir mi condición de trabajador activo con una tarea que realizar y un horario definido. Sólo el apoyo desinteresado convertido en clases prácticas de los colegas y amigos ya mencionados, expertos en el mundo Internet me permitieron ir comprendiendo y manejando herramientas no adecuadas para mi, pero posibles de manejar en un porcentaje suficiente. Este año de experiencia me ha enseñado que los creadores de software tanto libre como de pago, no consideran la accesibilidad un elemento imprescindible para sus productos por cuestiones de costes y desconocimiento de los elementos para conseguirla.

Existen leyes que protegen este aspecto pero no recursos para vigilar o estimular su cumplimiento. Los certificados de accesibilidad no son contrastados ni vigilados por la Administración, que por su parte es la primera en ofrecer Webs inaccesibles. Los nuevos productos informáticos se ponen en el mercado sin necesidad de cumplir ningún requisito de accesibilidad. Esto incluye al comercio electrónico que deja fuera a un colectivo que se cifra en cientos de miles de personas con distintos grados de dificultad visual. Se precisa un proyecto para el apoyo laboral personalizado a las personas que intenten moverse en un terreno donde los nuevos productos son casi diarios. Me refiero a un tipo de apoyo presencial y/o en red donde, en tiempos profesionalmente eficaces, se resuelvan y estudien los problemas de accesibilidad concretos relacionados con los diferentes software.

Los ciegos formados por ejemplo para la gestión en el manejo de redes por las escuelas de la ONCE, no disponen de la formación permanente para superar nuevos programas o versiones, con lo que su utilidad práctica en este terreno es muy corta y las empresas no pueden aceptarlos con contratos de larga duración. Los programas de aprendizaje en los cursos de postgrado no son accesibles y los graduados por centros y universidades con problemas visuales, quedan fuera de un aspecto educativo cada vez más frecuente.

La gran mayoría de las empresas no disponen de informáticos especializados en accesibilidad que adapten sus proyectos, ni de un lugar donde contratar esos servicios. ONCE y Administración carecen de un centro con los recursos necesarios de formación y asistencia que apoyen y supervisen la instalación de los programas de gestión en empresas y centros oficiales. También carecen de sistema alguno para concentrar y difundir las experiencias acumuladas por los ciegos de diversas partes del mundo que se apoyan en sitios y foros privados, y que se han convertido en la escuela de muchos de nosotros.

La confluencia de todos estos factores aumentan la brecha entre los ciegos y la sociedad informática, así mientras un ciego pudo acceder al uso del teléfono convencional en el mismo momento de su aparición, hasta hace poco más de un año no pudimos utilizar los teléfonos móviles con el mismo grado de uso que una persona sin problemas visuales, cuando dichos teléfonos llevan una veintena de años en el mercado. Lo mismo podría decirse de una máquina de escribir clásica frente a un editor de textos informático, una casete de cinta frente al sistema mp3 y podría continuar hasta comparar cualquier producto analógico y su acceso o manejo para un ciego frente a los del mundo digital. Más graves son otras circunstancias como las que afectan a la banca y al comercio electrónico en general. En estos momentos una persona con dificultades visuales serias no puede manejar las decenas de aparatos domésticos o profesionales que se basan en pantallas electrónicas, o realizar una simple transferencia bancaria al precio marcado por las entidades en sus webs, inferior al precio convencional vía visita física a la sucursal o por gestión telefónica. Es más caro ser ciego.

Pero es cierto que los discursos apocalípticos suelen esconder una base reaccionaria conservadora y deseo terminar señalando que la tecnología ha facilitado el acceso a algunas informaciones y posibilidades, como es la prensa o la posibilidad de “escanear” libros, que antes no existía. Hay muchos otros avances, muchos “francotiradores” ocupados y preocupados, pero lo cierto es que la proporción entre el volumen de información y el acceso igualitario a dicha información no parece estar mejorando Y las medidas que debe tomar una Administración democrática y activa todavía me parecen escasas y confusas.



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Mar, 09 de Febrero de 2010
 
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